11.11.11

DATOS DE SU MUERTE


La Comisión de la Verdad no logró en su investigación determinar quién fue el  francotirador-, por orden de Mayor Roberto D’Aubuisson, dio muerte con un solo disparo al Arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero Galdámez, en plena celebración de la misa, en la capilla del Hospital de la Divina Providencia de San Salvador. Horas antes, D’Aubuisson se había reunido con el entonces Capitán Alvaro Saravia, con Fernando Sagrera y con el Capitán Eduardo Avila en la residencia de Alejandro Cáceres en San Salvador. Cáceres informó a los presentes que Monseñor Romero oficiaría una misa ese mismo día y opinó que sería una buena oportunidad para asesinar al Arzobispo. Fue entonces cuando D’Aubuisson ordenó el asesinato de Monseñor Romero. El Capitán Avila, al observar que se necesitaba un francotirador, se ofreció a encargarse de contactarlo a Mario Molina. Alvaro Saravia, fue quien condujo al francotirador en el auto desde donde se disparó contra Monseñor Romero.

Después de conseguir al francotirador Garay condujo al individuo en un volkswagen rojo al Hospital de la Divina Providencia y se estacionó frente a la capilla en donde Monseñor Romero se encontraba celebrando misa. El desconocido le ordenó a Garay agacharse y simular una reparación. Al hacerlo, Garay escuchó un disparo, volteó y vio al sujeto, quien sostenía un fusil desde el vehículo, sintiendo en el momento un olor a pólvora. Así lo expresó Garay en su declaración ante la Comisión de Investigación de Hechos Delictivos el 19 de noviembre de 1987. La bala hirió de muerte en el corazón a Monseñor Romero causándole una profusa hemorragia. Monseñor Romero murió el lunes 24 de marzo de 1980.

Nunca se ha hecho justicia por los responsables de este crimen. Sin embargo, el 7 de mayo de 1980, el ejército salvadoreño confiscaron un diario personal que pertenecía a Alvaro Rafael Saravia. Dicho documento contenía suficiente evidencia del plan para asesinar a Monseñor Romero, incluyendo la notificación escrita por Roberto D'Aubuisson que ya había cumplido dicha orden (de asesinar a Romero). Roberto D'Aubuisson, supuesto líder de los escuadrones de la muerte y fundador del partido A.R.E.N.A. falleció a causa del cáncer en febrero de 1992, pocos días después de la firma del acuerdo de paz que puso fin a la sangrienta guerra civil que dejó un saldo de más de 75,000 muertos y desaparecidos.
El funeral de Monseñor causó muchos disturbios y olas de terror en la plaza Libertad junto a la Catedral de la capital salvadoreña. Miles de personas se refugiaron en la Catedral. Decenas de fieles murieron de asfixia dentro de ella debido a la inmensa cantidad de gente. Cientos fueron asesinados fuera de la Catedral por el gobierno que trataba de impedir el funeral. Al final, tras enterrar el cuerpo deprisa, quedaron en la plaza montañas de zapatos, bolsas, gafas perdidas por los que huían aterrorizados en medio de decenas de cadáveres chorreando de sangre. Dentro de la Catedral, una cripta contiene los restos de Monseñor Romero con una placa en la cual se lee: "Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos". Juan: 15,13.

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